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La producción escrita en la educación superior, as-pectos que obstaculizan su desarrollo

Yvonne Cansigno Gutiérrez

El presente documento expone una reflexión crítica de aspectos soslayados que influyen en el proceso de adquisición de la producción escrita dentro del ámbito académico. Se analiza esta problemática desde dos variables presentes en la academia: el papel del docente y del aprendiente en la educación mexicana, de manera específica en la enseñanza de una lengua extranjera.

Partiremos de lo expuesto por Barnes en From communication to curriculum (1976: 142), donde uno de los supuestos dominantes en la pedagogía  tradicional es el que asigna al docente la total responsabilidad de enseñar y evaluar. Según este autor, el éxito en la educación surge cuando hay una interacción sostenida y fructífera entre el “conocimiento escolar” formado entre convenciones culturales y educativas y el “conocimiento de la acción” actividad  adquirida y manifestada en  la interacción entre el alumno y los materiales pedagógicos puestos en práctica en el salón de clase. El primero implica dilucidar un problema y abstraerlo, y el segundo se explica como la adquisición de conocimientos por procesos implícitos de la misma actividad (ibid: 79).

Por otro lado, es obvio que las capacidades de producción escrita de un alumno de una segunda lengua serán más restringidas que las de un nativo hablante, por tal motivo es nuestra responsabilidad orientar  y llevar a los alumnos lo más lejos posible que las circunstancias lo permitan, (Lyons 1968: 434) propiciando aprendizajes significativos.

En el estudio de las lenguas extranjeras se observa, de acuerdo con Anthony Lodge (citado en Green 2000: 114), que cuando los alumnos alcanzan la educación superior, el problema lingüístico se ha transformado y alterado, pero la raíz de origen es la misma; el estudio de las lenguas extranjeras no es un bagaje indispensable en su proyección a futuro, y parece ser que la única manera de remediarlo es reconciliar el estudio de una lengua extranjera con proyectos educativos más demandantes (ibid:105).

Este fenómeno  se demerita ante los ojos de los alumnos y de ciertos maestros de otras carreras sin comprender que como sucede en el estudio de las ciencias, al instruirse en contacto con una lengua extranjera se accede a un campo único de conocimiento(Barnes 1976: 143),sin entender que “los maestros —de una lengua extrajera— ayudan a sus alumnos a entender, extender y refinar el conocimiento de sus habilidades comunicativas que utilizan cotidianamente en su vida académica” (142).

 

Los obstáculos promovidos por la aplicación de un enfoque de enseñanza

Cuando los maestros hablan acerca del enfoque de su enseñanza, lo describen asiduamente con referencia a un sistema individual de creencias y valores el cual funciona como un conocimiento previo de la materia para la toma de decisiones  y que forma parte de una cultura de la enseñanza. En consecuencia, se construyen una serie de conceptos mentales creados a lo largo del tiempo, relacionados con teorías y prácticas de la enseñanza, vinculadas con la interacción  que se da con los alumnos, originando condiciones únicas en los diferentes salones de clase (Richardrs & Lockheart 1994: 51-2).

En este marco de acuerdo con Almarza (1996:59 citado en Freeman y Richards 2000: 13) existe una carga empírica que los maestros ponen en acción cuando enseñan con base en su propio historial académico, aplicando intencionalmente una cierta didáctica en dos sentidos:

  • El primero de ellos, privilegia el uso del tiempo de clase a ciertos contenidos lingüísticos difíciles de asimilar que contribuyeron significativamente en su formación como estudiantes en el aprendizaje de una lengua extranjera.
  • El segundo, otorga una jerarquía a los temas que también contribuyeron de mo-do relevante en su formación como profesores para la instrucción de una clase de lenguas extranjeras.

Lo anterior se refleja de manera contundente en la labor del docente y en su tarea cotidiana. Cuando un profesor aplica el enfoque comunicativo, pone en marcha un proceso metodológico único para desarrollar las cuatro habilidades. En este sentido, cada maestro realiza las tareas propuestas por el libro de texto con base en las teorías de aprendizaje que para él son más eficaces, de acuerdo con su experiencia personal como estudiante, y sobre la base del éxito obtenido en diferentes grupos de enseñanza.

En estas condiciones, el libro que utiliza el maestro en clase influye de modo decisivo en el aprendizaje de ciertas habilidades.  Dicho de otro modo, aunque todos los métodos comerciales — los libros de una propuesta editorial— dan prioridad, en apariencia, al desarrollo de todas las habilidades, pero en la realidad, alguna de ellas se ignora  su tratamiento en clase y se realiza con ciertas limitaciones. Un ejemplo de este aspecto soslayado es el tratamiento de la producción escrita en el ámbito académico.

 

La producción escrita en la educación superior

La producción escrita es una habilidad lingüística que tiende a desarrollar las capacidades de organización, estructuración y distribución de las ideas que fomenta la aplicación de las funciones retóricas como la descripción de un parámetro general y todos sus matices: la definición, la explicación, la ejemplificación, la ilustración, la comparación, la integración, la generalización, la elaboración de hipótesis y la crítica. El flujo de estos componentes construyen el proceso de argumentación que tienden a formar una bella arquitectura, que según Roland Barthes (1982: 85-6), puede estar “vestida de detalles”, “de ideas que caen” y plasma “ la opinión del autor”.

No obstante la producción de un texto académico como el anteriormente citado, se ve afectada en su desarrollo por ciertos factores empíricos presentes tanto en el maestro como en el alumno. Este último realiza su producción escrita, la mayoría de las veces, con base en los resultados de sus vivencias o experiencias personales y en la práctica del empirismo puro ganado a lo largo de su historia académica. Asimismo, no se sabe si en diferentes etapas de su formación, recibió o no  retroalimentación de sus escritos por parte sus maestros y menos se sabe aún, si cuando la recibió, él se dedicó a rescribir sus documentos para una posterior evaluación. Tal como se da este proceso, parece quedar incompleto constatando que la interacción entre docente y alumno no cumple con sus objetivos.

Sin embargo, según Kinserman y Serrano (1987: 10), el empirismo lo practica también el docente ya que falla en la identificación y evaluación de las evidencias que el alumno provee como presencia de una conducta específica —errónea o plausible—. En una composición en la cual se combinan una serie de valores objetivos cuantitativos y otros de orden cualitativos. Se puede mencionar que en ocasiones, algunos docentes se dejan llevar tan sólo por criterios ortográficos e ignora la construcción, el mensaje o la originalidad misma del texto producido por el alumno.

 

Las percepciones de los maestros en cuanto al empleo de la Literatura en la enseñanza de la producción escrita

La implementación de textos literarios en la enseñanza, tratamiento y evaluación de la producción escrita  parece también detentar problemas de fondo graves. La inclusión del uso de ciertos modelos literarios, —cuentos breves, poemas, diálogos teatrales— donde se implica análisis y práctica de trabajos similares en clase con otro tipo de textos, pueden funcionar como un elemento que fusiona por un lado, la actividad de leer textos valiosos, pero también por otro lado, el analizar muestras lingüísticas bien escritas de las cuales el alumno parta para desarrollar hipótesis lingüísticas acerca de cómo resolver sus propios problemas en cuanto al desarrollo de su propia producción escrita.

Sin embargo, el papel del maestro es factor fundamental en estos casos, ya que él dirige, facilita y explicita las tareas a ejecutar. De igual forma, el profesor es fuente de motivación y entusiasmo para llevar a cabo una tarea de esta naturaleza. Por tanto, es pertinente sugerir las diferentes realidades que pueden suceder en una clase de esta índole desde la perspectiva del instructor. En este contexto, se hace importante subrayar que con relación al uso del texto y de la literatura como una invitación para leer y para el fomento de la producción escrita en una Lengua extranjera, en un estudio realizado por Angela Tang (1993-4 citado en Richards 1998: 98) en la Universidad de Hong Kong, se encontró tres diferentes tipos de profesores:

  1. Profesores con estudios literarios, con experiencia en la enseñanza de la literatura.
  2. Profesores con estudios literarios, sin experiencia en la enseñanza de la literatura.
  3. Profesores sin estudios literarios y sin experiencia en la enseñanza de la literatura.

Los diferentes resultados muestran diferencias en cuanto a las estrategias, creencias y actitudes que acompañan la enseñanza de una Lengua extranjera con ayuda de la literatura que se observan en la tabla siguiente:

 

Profesores con estudios literarios y con experiencia en la enseñanza de la literatura. Profesores con estudios literarios y sin experiencia en la enseñanza de la literatura Profesores sin estudios literarios y sin experiencia en la enseñanza de la literatura.
Creencias acerca del rol de la literatura
Entusiastas Entusiastas Dudosos o cuestionan el valor de la literatura
Leen regularmente Leen regularmente No leen regularmente, o casi no leen
A favor de una enseñanza de la literatura en una LE Incertidumbre acerca de la enseñanza de la literatura en una LE  
Favorecen el uso de textos auténticos Dudosos acerca del uso de textos auténticos  
Favorecen la integración de la literatura dentro de la currícula Favorecen la integración de la literatura dentro de la currícula No favorecen la integración de la literatura dentro de la currícula
Planeación y estrategias para el uso de textos literarios
Anticipan maneras para resolver las dificultades Anticipan maneras para resolver las dificultades Preocupados acerca de las dificultades posibles
Poseen variedad de posibilidades de enseñanza Poseen variedad de posibilidades de enseñanza Los textos se usan sólo para la comprensión de la lectura
Enfoque a los aspectos literarios del texto Observan algunos aspectos literarios del texto No hay un enfoque a los aspectos literarios del texto
Existe una variedad de estrategias para explorar el significado del texto Consideran algunas estrategias para explorar el significado del texto Se usan preguntas para verificar la comprensión del texto
La institución no contempla los aspectos literarios para la evaluación La institución no contempla los aspectos literarios para la evaluación  

 

Tabla 1 Síntesis de enfoques de la enseñanza de la literatura (Richards, Li y Tamg 1998: 98)

Para Richards (1998: 99 -100) este estudio devela dos problemáticas esencialmente:

  • Los docentes al desconocer los contenidos a profundidad hacen difícil la transmisión de contenidos de manera comprensible para los alumnos.
  • Los docentes al no tener acceso a diferentes estrategias de enseñanza para este tipo de contenidos, pueden hacer de la literatura un factor que desmotive en la enseñanza.

El soslayo de la evaluación sistemática por parte del profesor y el alumno

Otro aspecto relevante en la práctica educativa de la producción escrita es la ausencia de una cultura que fomente su evaluación. La evaluación de ésta viene a ser una tarea tan compleja como resultado de su mismo desarrollo en el proceso educativo tanto para el alumno de lenguas extranjeras como para el docente.

Desde la perspectiva del estudiante el problema puede tener dos puntos de análisis: el primero bajo un contexto tradicional como el desarrollo de una habilidad aislada, sería determinar si alguna vez el alumno ha tomado cursos de redacción y producción de textos de algún estilo y determinar mediante un pequeño examen, si es un productor de textos con cierto nivel de eficiencia—inclusive en lengua materna.

El segundo punto de análisis, desde una perspectiva académica integral del uso de la lengua  surge de la realidad, en cuanto a la adquisición de una habilidad, y se asume en el hecho que la producción escrita parte de la lectura de textos. Esta propuesta se vincula de manera directa con las estrategias lectoras del alumno, además de su manera de organizar y recuperar la información de lo leído.

Se debe apuntar, que en la mayoría de los casos, al carecer el estudiante de una formación adecuada al respecto, utiliza ciertas estrategias de comprensión de lectura al azar, en un proceso individual de análisis sin tomar en cuenta los diferentes tipos de texto (científico, académico o literario) a los cuales se puede enfrentar. Y por último se le presenta también el problema de transferir los contenidos del texto (aspectos lexicales, estilísticos, contextuales y gramaticales) con sus propias palabras y no copiar del texto los argumentos que se evalúan en una actividad de aprendizaje.

Para el docente desde un plano general, la evaluación de la producción escrita constituye una práctica cotidiana contradictoria ya que debe conciliar los parámetros institucionales con la evaluación de resultados significativos sobre la base de criterios lingüísticos objetivos. Sin embargo, estos dos valores no siempre van de la mano dentro del proceso de enseñanza aprendizaje, sobre todo en la situación de los diferentes exámenes que se practican periódicamente: departamentales, finales, extraordinarios y de certificación.

Cabe señalar que cuando se realiza un examen de lengua extranjera, se evalúa la comprensión escrita en diversas maneras, pero por la falta de tiempo se propone el desarrollo de una respuesta en un pequeño párrafo o por medio de enunciados que responden a una pregunta en los cuales se evalúan solamente la ortografía, la sintaxis y la coherencia. Así cada examen determina sus reglas y por lo general, la producción escrita dentro de los cursos comunicativos se acerca más a la lengua oral que a la construcción de una pequeña composición.

No obstante, en el plano del salón de clase se corrobora la dificultad para desarrollar eficientemente las actividades de producción escrita dentro y fuera del aula.

Una primera hipótesis sería la falta de instrucción, por parte del docente, en el manejo eficiente de ciertas técnicas de trabajo. Otra hipótesis, puede ser: la carencia de una práctica sistemática en la redacción desde los niveles básicos de su formación inicial (estudios de educación básica) hasta los estudios de educación superior. Y por último, puede ser que el programa de estudios en cuanto al desarrollo de la competencia oral y auditiva sea tan demandante que no exista el tiempo pertinente para desarrollar todas las actividades de producción escrita.

Conclusiones

A manera de conclusión, es preciso señalar que se debe incluir como una de las metas del entrenamiento de los maestros en formación; una serie de cursos que les permitan desarrollar la habilidad de la producción escrita en su práctica rutinaria, orientándose hacia la reflexión y la crítica constructiva de sus actividades.

En otro sentido, se sugiere trabajar en la formación de consensos entre docentes para establecer una metodología de trabajo sistemática para las actividades en el salón de clase. Por lo tanto, es preciso homologar los criterios en cuanto a las creencias ya mencionadas en el texto y crear parámetros objetivos de seguimiento en la evaluación de la producción escrita con estudios correspondientes que enriquezcan el proceso enseñanza-aprendizaje.

Finalmente es recomendable la búsqueda continua de textos modelo auténticos en diferentes categorías: texto científico, académico y literario, que sirvan tanto para extraer información valiosa de los mismos como para llevar a buen fin los ejercicios propuestos y que exhiban una organización textual impecable, tema de interés actual y que sean académicamente explotables en una clase de lengua extranjera.

Bibliografía

  • Almarza, J. (1996) Students foreign language teachers knowledge growth en Freeman, D. and Richards, J.C. (eds.) Teacher learning in language teaching New York: C.U.P.
  • Barnes, D. (1976) From communication to curriculum ed. Hammonsworth, Penguin. En Green Simon 2000 New Perspectives on Teaching and Learning Modern Languages pp. 24-45, 79, 142-3 Cromwell Press LTD. Britain
  • Barthes, R. (1982) El placer del texto  México Siglo XXI Eds. Pp. 85-6
  • Kinserman, N., Serrano, J.A. (1987) Didáctica para el trabajo social Buenos Aires, ed. Humanitas pp. 10
  • Lodge, A. Higher education En Green Simon 2000 New Perspectives on Teaching and Learning Modern Languages  p.105, 114. Cromwell Press LTD. Britain
  • Lyons, J.(1968) Introduction to Theoretical Lingusistics C.U.P.
  • Richards, J. C. (1998) Beyond Training. C.U.P. London p. 5, 23, 24.
  • Richards, J. C. y Lockheart, C. (1994) Reflective Teaching in Second Language Classrooms. New York: Cambridge University Press.
  • Tang, A. (1993-4) Investigación presentada para la obtención del grado de maestría en La Enseñanza de Inglés como Segunda Lengua en la Universidad de la Ciudad de Hong Kong. En Exploring pedagogical reasoning skills citado en Richards, J. C. (1998) Beyond Training. C.U.P. London pp. 87-102.