junio - noviembre 2014
ISSN 2007-5480

Evaluación

Ontogénesis y certificación del profesor de inglés

Francisco R. Rojas Caldelas *
Gerardo Quiroz Almaraz **
Vida Valero Borrás ***
Gabriela E. Cortés Sánchez ****
UAM-A

Resumen

La certificación de profesores e instituciones son un rasgo actual que caracteriza el marco de una academia global. Se examinan distintos ámbitos que influyen en la certificación como son: la condición ontogenética del profesor de inglés vinculado con distintos procesos de certificación: inicial, institucional, interinstitucional e internacional. Se examina la certificación lingüística; una certificación inquietante. Así mismo, se cuestiona la condición “experta” de aquellos que participan en la realización de procesos certificación como pueden ser: comisiones dictaminadoras, consejos técnicos. Se abordan algunos aspectos de certificación del sistema educativo y el fracaso de la enseñanza de una LE con base en el modesto desempeño lingüístico en el español. Se reconocen los avances realizados por el gobierno mexicano para construir distintos tipos de certificaciones. Por último se describen algunos estándares para la certificación de profesores de una LE en cinco niveles.

Palabras clave

Certificación, Condición ontogenética, Certificación Lingüística, Calidad Educativa


 

Introducción

Las instituciones rectoras de educación de cada país decretan políticas educativas que establecen la calidad y contenidos de los cursos que se imparten. Cuando un sistema educativo aspira a la globalización se torna necesario realizar un ajuste entre las políticas nacionales de enseñanza-aprendizaje y aquellas del extranjero con objeto de que el nivel de educación impartido goce de un reconocimiento más amplio. Empero, los procesos de certificación según sea el objeto de estudio y la profesión practicada suelen ser disímiles. Si bien, la comunidad médica o los pilotos de aerolíneas deben forzosamente renovar periódicamente su licencia para ejercer su profesión otros sectores como los arquitectos o los artistas no lo efectúan. Esta vigilancia que ejerce el estado nos habla de procesos de certificación.

En este caso, nos enfocaremos a la enseñanza del inglés en la cual el profesor, a nivel personal, se ve inmerso en distintos procesos de certificación como son la rendición de cuentas de su nivel lingüístico, la legitimidad de su grado académico como profesor de una lengua extranjera (LE) y el examen de su trayectoria a nivel profesional. Cada profesor exhibe distintos niveles de desarrollo según la institución donde trabaja y su interés. Se aclara que en este marco, todos los niveles: primaria, secundaria, preparatoria y universidad, son igualmente importantes así como los ámbitos educativos de estudio de una lengua extranjera (LE) sean  de índole privada o pública.

Bajo esta perspectiva, se realiza una reflexión que describe distintos estadios de desarrollo del maestro de una LE, los diversos procesos de certificación: inicial, institucional, interinstitucional e internacional. Se examina, además, un tipo de certificación que no agrada al profesor de una LE, se trata de una certificación lingüística periódica. En otro segmento, se cuestiona la condición “experta” de aquellos individuos que participan en la realización de procesos certificadores como pueden ser: comisiones dictaminadoras, consejos técnicos o programas de educación continua que ostentan la facultad de evaluar y avalar la certificación de un profesor postulante a un puesto o bien, la continuidad de un profesor ya reconocido en sus funciones académicas o de importantes decisiones educativas.

Por otra parte, se aborda la evaluación del sistema educativo desde la mirada de diversas instituciones y se contrasta con la opinión dirigida desde los medios. Del mismo modo, se reconoce la difícil construcción de las distintas instancias de certificación nacionales Así, se describen ciertos factores que inciden en el fracaso de la enseñanza del inglés como ha sido la inconsistencia del aprendizaje del español a lo largo del tránsito educativo. Se reconocen los avances realizados por el gobierno mexicano para certificar y reconocer que la evaluación no es la panacea del sistema educativo.

Se finaliza este documento delineando algunos estándares que coadyuven a establecer una certificación de los profesores de inglés en distintos niveles como son: política educativa, acreditación profesional, certificación lingüística, certificación teórico metodológica y grado de compromiso institucional.

Ontogénesis del profesor de inglés

El término ontogénesis (Dictionnaire de la Philosophie 2010: 211) se entiende como el desarrollo del individuo desde un estado germinal hasta un punto que alcanza su plenitud. En el contexto de la práctica de la enseñanza, este proceso de perfeccionamiento exhibe distintos estadios: avance, estacionario y retroceso; cada cual nos habla de una ruta de vida que se elige según el interés, preparación y capacidad  1 . En esta progresión, en el caso de la enseñanza del inglés en México, se distinguen cinco niveles que se muestran a continuación  2 .

El nivel inconcluso

Este nivel delinea a un individuo que no logró asistir o bien aprobar un programa de enseñanza de LE, pero que exhibe cierta práctica exitosa de enseñanza por un dominio de inglés avanzada con base a una capacidad de aprendizaje autodidacta, experiencia considerable en situaciones de vida en el extranjero o un nativo hablante. Carece de una licencia o acreditación que lo legitime como profesor de lengua inglesa. No obstante, sus habilidades interpersonales le permiten que encuentre una posición laboral. Se dedica en mayor proporción al trabajo en una condición de suficiencia que a la superación personal. Por lo general, este tipo de profesores son los más renuentes a todo tipo de certificación.

El nivel inicial

Este nivel exhibe a un profesor que, de algún modo, aprobó un programa de estudios o la carrera de enseñanza de LE, su conocimiento comprende distintos contenidos en áreas específicas de conocimiento así como un cierto número de horas de práctica con alumnos. Gracias a ello, obtiene una licencia que lo habilita como profesor de lengua inglesa. En esta condición novel lidia para obtener mayor experiencia y acceder con mejores destrezas a enseñar en mejores planteles.
En esta vía, experimentará y deberá encontrar una forma idónea de aplicación tanto de la teoría como de la metodología aprendida enmarcada en diversos contextos escolares e institucionales con ciertas ideologías. De modo paralelo, el profesor asistirá a distintos cursos y seminarios de formación en distintas áreas que perfeccionen su desarrollo. Los estándares educativos en los Estados Unidos (Bartlett, Johnson, Lopez, Sugarman y Wilson: 2005) estiman esta condición de adquisición de práctica del profesional inicial sucede en un período de cuatro años cuyo progreso deberá ser examinado al final en aras de continuar con su práctica profesional.

El nivel estacionario

En este nivel, la progresión de avance académico se detiene por diversas razones: exceso de trabajo en distintas instituciones sin lograr un grado significativo de pertenencia o avance laboral o la presencia de problemas personales. Igualmente, sucede que el profesor se encuentra con un nicho laboral de confort ya sea por el salario, por la posición de profesor-administrador o director cuyas facultades le otorgan una situación de privilegio que hace innecesario la búsqueda de metas académicas superiores.

El nivel intermedio

Es un académico que ha obtenido un grado sea especialización o maestría en un área relacionada fuertemente con su objeto de estudio y cuyo trabajo de investigación se vincula con la enseñanza de una lengua extranjera. En su considerable praxis del magisterio ha recolectado además una cantidad considerable de cursos de educación continua en distintas áreas.

El conocimiento obtenido lo habilita no sólo para la enseñanza de su objeto de estudio, sino para otra área de conocimiento contingente. Del mismo modo, muestra capacidad profesional para formar a otros profesores en su área tanto en conocimientos como en habilidades. Puede evaluar el desempeño profesional y otorgar retroalimentación formativa que impulse la reflexión sobre el desempeño a profesores en su progresión inicial. Se trata de un académico capaz de coordinar programas y labores de administración.

El nivel avanzado
Es un académico-investigador con grado de doctor cuyas tesis realizadas versan sobre el objeto de enseñanza de la lengua o de problemas específicos de la lingüística aplicada. Este investigador explora, analiza, evalúa y cuestiona el “estado del conocimiento” y su aplicación en la enseñanza de una LE, ponderando distintos enfoques, abordajes institucionales, estrategias y tecnologías disponibles para maximizar el aprendizaje de los estudiantes. Capaz de desarrollar y coordinar programas así como labores de administración a nivel departamental, divisional e interinstitucional  3 .

Aunado a ello, posee capacidad profesional para formar a otros profesores en su área tanto en conocimientos como en habilidades en los distintos niveles del posgrado. Puede evaluar el desempeño profesional y otorgar retroalimentación formativa que impulse la reflexión sobre el desempeño a profesores en su progresión intermedia.

Para finalizar, es necesario comprender bien que cada profesor de una LE en cada nivel educativo trabaja con distintas problemáticas y estratos sociales diversos; en este despliegue todos son muy importantes. En el balance, resulta necesario evitar la praxis de profesores sin acreditación en las escuelas y regularizar las instancias, no sólo en los instructores sino también en los programas de estudios, métodos de evaluación confiables y el tipo de diplomas que confieren.

Certificación personal, institucional, interinstitucional e internacional

Previo a tratar los asuntos que conciernen a este subtema, es necesario establecer una serie de consideraciones para entender los procesos certificadores de la práctica de la enseñanza de una LE. El concepto de certificación parece tener una cierta amplitud, según la Secretaría de Educación Pública (2005) “La certificación profesional representa un medio idóneo para demostrar a la sociedad quiénes son los profesionistas que han alcanzado la actualización de sus conocimientos y una mayor experiencia en el desempeño de su profesión o especialidad, con el propósito de mejorar su desarrollo profesional, obtener mayor competitividad y ofrecer servicios de alta profesionalización […].” No obstante en una definición más suavizada, el mismo organismo nos dice en su glosario “documento en el cual se hace constar que una persona posee los conocimientos, habilidades y destrezas y actitudes para el ejercicio de una actividad determinada”.

La práctica profesional parte de una premisa rasa: quienes poseen un título o diploma de maestros de inglés, que en realidad es una licencia acreditada por un organismo certificador (SEP, UNAM u otra entidad nacional o internacional), podrán ejercer legalmente la profesión. La documentación mencionada ampara un determinado programa con horas de teoría y práctica para aquellos que poseen un nivel lingüístico satisfactorio o superior en las cuatro habilidades que se enseñan.

Será valioso recordar quiénes son estos organismos certificadores, reconocidos por la Secretaría de Educación Pública: 1) Secretaría de Educación Pública, 2) Universidad de Cambridge, 3) Instancias evaluadoras por la Asociación Europea Evaluadora de Idiomas (ALTE). Dado el prestigio de estos organismos, ellos mismos acreditan a otras instituciones como son una gama de universidades, escuelas, colegios 4  e institutos de lenguas. Aquí se abre un espacio de indagación ¿Qué escuelas están formalmente acreditadas?, ¿Cómo un estudiante puede saber si existe la institución ostenta una acreditación vigente y la calidad de la enseñanza recibida? Por ahora, sólo es posible afirmar que la oferta de enseñanza es enorme y que ninguna institución puede garantizar un éxito absoluto.

El profesor de una LE se certifica en distintos planos: personal, intrainstitucional, institucional e internacional, cada una se realiza de modo particular de a cuerdo con el lugar de trabajo y con una ideología específica. Observemos la forma en que se realizan estas certificaciones periódicas.
Certificación personal. El profesor de lengua se certifica en tres dimensiones: nivel de dominio de lengua, acreditación profesional y evaluaciones periódicas de los alumnos. En esta última, los estudiantes evalúan al profesor mediante un instrumento con base en descriptores básicos de desempeño como son: puntualidad, asistencia, presentación de método de evaluación de clase, grado estimativo de aprendizaje, fomento de un ambiente respeto y generación de materiales para las clases.

Certificación intrainstitucional. Este tipo de evaluación se efectúa dentro de la misma institución por: la habilitación de los profesores, el registro del currículo ante Consejos Universitarios o Divisionales y la realización de exámenes Departamentales con revisiones y ajustes periódicos. En efecto, en este nivel de escrutinio una serie de profesores se asignan a una comisión que revisa los programas de estudio y métodos de evaluación a favor del mejoramiento continuo de la institución y que preparan las condiciones para que una instancia certificadora mayor realice una certificación institucional de mayor alcance.

Certificación institucional. Este tipo de evaluación se lleva a cabo por una instancia externa que examina a la institución en: la habilitación de los profesores, el trabajo realizado por los profesores, el registro del currículo ante Consejos Universitarios o Divisionales, la asignación de espacios para el estudio de una LE, los materiales que realizan los profesores y la propuesta de evaluación del aprendizaje con los instrumentos realizados. Se trata de evaluaciones diagnósticas por parte de una instancia certificadora en las cuales se realizan una serie de recomendaciones que apunten a su desarrollo o bien a su consolidación y el resultado se incluye en un padrón institucional.

Certificación internacional. Los profesores-investigadores de más alto nivel también se someten a distintos tipos de certificaciones periódicas como lo son el perfil El Programa de Mejoramiento del Profesorado 5  (PROMEP) y en una instancia mayor su pertenencia y nivel obtenido en el sistema nacional de Investigadores (SNI). Además se juzga su labor desde su movilidad internacional en seminarios impartidos, elaboración de libros de su autoría, estancias posdoctorales, pertenencia a redes internacionales, todas ellas después de doctorarse.

Con el fin de visualizar de modo sintético estas distintas certificaciones observemos el siguiente esquema:


Esquema 1. Tipos de certificaciones.

Una vez descritos estos tipos de certificación, se describirá un tipo de certificación que inquieta a los profesores de lenguas, se trata de la revalidación de su nivel lingüístico en relación con criterios internacionales de desempeño.

La certificación lingüística

Existe un tipo de certificación que no agrada al profesor de una LE, se trata de una certificación lingüística periódica. Sin obtener éxito en la formación de estudiantes con niveles altos en el aprendizaje de inglés en la educación pública y también en menor grado en la privada, las autoridades educativas lidian para descubrir una falla en la tríada de aprendizaje maestro-alumno-materiales 6 . Cuando el escrutinio se dirige hacia el profesor, un primer cuestionamiento surge del nivel lingüístico del instructor. Es un hecho que existe el fenómeno denominado olvido lingüístico en lengua nativa si no se practican ciertas habilidades; del mismo modo sucede con una LE. Entre las causas de esta última se citan: falta de motivación, ausencia de práctica constante de la LE y repetición interminable de enseñanza en niveles básicos aunada a una condición de saturación de trabajo.

Por otra parte, en este proceso de revalidación del dominio de una LE existe además la presencia del temor 7 . En primera instancia, el miedo a fallar en la evaluación efectuada, que otros se enteren y ser superado por otro compañero. Ello pone en peligro el estatus obtenido. En segunda instancia existe el miedo a la represalia por recibir una evaluación modesta, a percibir una retribución menor, a ser movido a una posición menor, a ser humillado en público y en el peor escenario a ser despedido (Orozco y Jiménez 1998: 143).

En este sentido, es necesario evitar el miedo y pensar positivamente. En este marco, se observa que la banda de dominio lingüístico para la enseñanza de una LE se ha dividido en estos días a partir de un nivel umbral que va desde un nivel intermedio hasta un nivel de maestría. Cada cual refleja un nuevo nivel que deben ser adquirido, si bien se reconoce que siempre habrá descriptores de evaluación que causan controversia. Así, procedamos a observar esta progresión.
Sobre la base de la noción de nivel umbral (Threshold Level) de Slagter (1979) para un aprendiente de una L2 es posible ajustarla para el profesor de una LE. El nivel umbral del profesor de lenguas es el grado mínimo de dominio que un instructor debe alcanzar en las cuatro habilidades lingüísticas para poder usarla en: situaciones de enseñanza aprendizaje, situaciones cotidianas y habituales que capacita al profesor para establecer y mantener relaciones con hablantes de una LE.

Según la Universidad de Cambridge y el Marco Europeo Común de Referencia para las Lenguas (MECRL: 2001) en ese horizonte del nivel umbral (nivel B1 8 –Intermedio– con un aprendizaje de 350 a 400 hrs.) el profesor deberá realizar un enorme esfuerzo, puesto que ahora maneja las herramientas de un usuario independiente de la lengua, que lo habilitan para aprendizaje del vocabulario especializado de la enseñanza. Para dimensionar este aprendizaje lingüístico a lo largo de la vida es preciso visualizar el tiempo-dedicación que se emplea formalmente en el aprendizaje de una LE, tal como lo ilustra la Universidad de Cambridge (2012):

Nivel MECRL Horas de aprendizaje escolarizado
A2 180 a 200
B1 350 a 400
B2 500 a 600
C1 700 a 800
C2 1000 a 1200 o más

Tabla 1. Nivel obtenido del MECRL y horas de estudio de una LE. (Universidad de Cambridge 2012)

Superado el estadio umbral de dominio lingüístico, el profesor podrá alcanzar los niveles B2 (intermedio superior), C1 (dominio operativo eficaz) y C2 (maestría). Estos niveles pueden ser situados por medio de distintos tipos de exámenes. En el caso del TOEFL-ITP según el Institute of International Education (2012) estriba en una banda que va de B2 desde (460 a 542) C1 (543 a 626) y C2 (627 a 660).

Por otro lado, es encomiable el esfuerzo que ha realizado la SEP con la creación de:

[…] la Certificación Nacional de Nivel de Idioma (CENNI), documento que permite referenciar de manera confiable y objetiva el nivel de conocimiento de un idioma determinado, tanto en lo general, como en lo posible, de manera específica en diversas habilidades lingüísticas.
Se establece la Certificación Nacional de Nivel de Idioma, como un documento oficial que permita a la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación (DGAIR), así como a las autoridades e instituciones con las que se establezca la coordinación correspondiente, evaluar, acreditar y certificar conocimientos y aptitudes en materia de lenguas extranjeras, así como del español como lengua extranjera o lengua adicional.

Este esquema de certificación maneja tres niveles con evaluaciones periódicas que se presenta aquí de modo sintético:

CERTIFICACIÓN NACIONAL DE NIVEL DE IDIOMA (CENNI)
Tipo de certificación Certeza Competencias lingüísticas evaluadas Vigencia
Constancia
Sin valor curricular sólo con
fines diagnósticos
Baja Una o más competencias 1 año
Certificado en competencia lingüística Media 1 Comprensión de Lectura
2 Comprensión Auditiva
3 Expresión Oral
4 Expresión escrita
5 años
Diploma en competencia lingüística Alta 1 Comprensión de Lectura
2 Comprensión Auditiva
3 Comprensión Audiovisual
4 Expresión Oral
5 Interacción Oral
6 Expresión escrita
7 Interacción escrita
10 años

Tabla 2. Certificación Nacional de Nivel de idioma por la SEP.

En este tipo de certificación llama la atención de la evaluación sobre los parámetros de interacción oral y escrita dado que ahora es común este tipo de interacción mediante las TICs. Sea cual sea el esquema de certificación de idioma, en este momento, se debate qué certificados aceptar y el tipo de vigencia, la periódica, la perenne o ambas. Pese a todo lo anterior, vale fomentar un pensamiento positivo y afrontar el hecho del olvido lingüístico con espíritu académico de más estudio y superación. El nivel obtenido es perfectamente recuperable y más aun, puede ser superado. Si el maestro, realmente, personifica múltiples valores como son la superación y el aprendizaje a lo largo de la vida entonces no habremos de temer a esta evaluación.

Certificación por expertos

Existe otro aspecto sobre la certificación que se efectúa por un grupo de personas denominadas expertos. En esta investidura elitista, el grupo tiene en su poder un mundo en la toma de decisiones tales como: ¿cuál es la metodología idónea o actual en la enseñanza de LE? ¿Qué artículos deberán ser publicados? ¿Quiénes deben ser los jueces idóneos en un examen profesional o de oposición? ¿Cuál es la dirección a seguir en una investigación? De acuerdo con Weinstein (1993: 57), este grupo exhibe básicamente dos naturalezas, el experto de carácter epistémico y el experto en el desempeño profesional. El primero tiene la capacidad discursiva y teórica sobre distintos aspectos de su objeto de estudio mientras que el segundo es un practicante de muy alto nivel, en cuanto su saber sobre procedimientos, y posesión de habilidades, según reglas no escritas de la práctica (casi un virtuoso).

Estos individuos, poseen vasto conocimiento sobre su objeto de estudio, un alto grado de educación acreditada y adiestramiento extenso en esa área específica. No obstante, existe otro tipo de experto que lo acerca a tener cualidades de liderazgo 9  con base en un comportamiento carismático. Es extrovertido con grandes capacidades de comunicación. Tiene gran facilidad para construir buenas relaciones laborales. Posee facilidad para superarse e influir en los demás hacia esta meta como ejemplo y, expresa en la superficie una gran seguridad en sí mismo (Germain 10 : 2006).

En lo profundo, surge la controversia ¿quién es capaza de evaluar a quién? A nuestro país le ha costado un siglo para producir doctores e investigadores (Gil: 2002). Su número es reducido y su sinergia todavía no ha tenido el impacto deseado. Existen errores en distintas certificaciones por doquier: por ejemplo, si un sociólogo realiza una maestría en estudios urbanos, es capaz de analizar el flujo poblacional y comportamientos económicos de la zona de desarrollo en términos cualitativos y cuantitativos, pero de ningún modo es un arquitecto y menos un urbanista. Sin embargo, puede ser miembro en un panel de examen profesional de un arquitecto. Se sabe también de casos que doctores como candidatos a un puesto de enseñanza son evaluados por jueces que sólo tienen licenciatura en exámenes de oposición. Del mismo modo, en el peor sentido de la educación mexicana, en el máximo nivel, se da el caso de que el jefe es el evaluador único por su puesto de poder 11  y más aún dicta la línea a seguir.

En síntesis, la condición experta siempre estará en la balanza como un proceso de certificación que deja serias preguntas a la reflexión. Es válido reconocer que los expertos son diestros en áreas muy restringidas del conocimiento, si ostentan legítimamente las credenciales, experiencia y habilidades que los invisten.

La calidad del sistema educativo

La evaluación y acreditación de profesionales e instituciones en México han sido planteadas como piedra angular para fomentar la calidad de la educación superior. La conquista de la calidad preocupa como un objetivo del discurso político-social que se transforma continuamente en planes nacionales e institucionales. El incremento de la calidad de los procesos y resultados de la educación ha sido también una inquietud social fuerte e incesante; en síntesis toda la educación debe garantizar calidad.

La UNESCO, uno de los más importantes organismos de educación internacional se cuestiona la calidad educativa en un esquema multifactorial de 38 componentes que se repartan entre: características del aprendiente (6), insumos que habilitan la educación (10), resultados esperados de la educación (6) y los factores contextuales que inciden en cada uno de estos niveles (17). Es importante visualizar esta representación que en la reflexión de cada uno bastaría para realizar un ensayo más acertado sobre los puntos de vista radiales o televisivos que sólo deforman la opinión.


Marco para entender la calidad en la educación (UNESCO: 2005: 36)

El esquema anterior muestra la complejidad para ponderar la calidad del sistema educativo, pero la opinión pública dirigida por los medios solo aborda: la problemática del SNTE y estructura de poder, resistencia a la evaluación, corrupción en la asignación de plazas, el soslayo a la opinión ciudadana, los resultados terribles en los exámenes PISA o ENLACE (Coalición mexicana por la educación: 2011). En una segunda mirada, otras asociaciones conceptualizan esta problemática en tres componentes: desigualdad económica, falta de infraestructura y relaciones corruptas de poder en el aparato organizacional de la educación.

Así, mientras la educación pública se sataniza, la educación privada no parece ver que hay muchos planteles asentados en casas, sin instalaciones deportivas y que emplean maestros retirados con salarios muy bajos cuyas incorporaciones a la SEP se otorgan en términos de registro fast track y las becas para alumnos que se deberían dar por méritos y un estudio socio-económico se dan por políticas clientelares, se ofrecen becas parciales o simplemente no se otorgan.

Finalizado este paréntesis, rescatemos algunos de los avances que se han dado en favor de la calidad. En primer lugar, la acreditación, sea individual o institucional, implica una búsqueda de reconocimiento social y de prestigio por parte de los individuos que transitan por las instituciones educativas. En ese sentido, los procesos de acreditación se han constituido en un requerimiento destinado a garantizar calidad y proporcionar credibilidad respecto a un proceso educativo y sus resultados (Pallán 1995: 12). Prueba de ello es la existencia de instituciones como los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL) y Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) 12  y el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) 13  convirtiéndose la evaluación en un componente esencial para el financiamiento que el gobierno federal otorga a programas específicos de investigación en la educación superior.

En segundo lugar, la reforma del enfoque comunicativo en la enseñanza del español por la SEP desde 1993 en primaria y secundaria que a la fecha no ha tenido el éxito deseado, pero en la cual se han hecho avances en esta materia. Este lento paso, nos lleva a inferir que la dificultad que padece la enseñanza de una LE tiene un componente importante derivado del pobre desempeño en la materia de español. Es decir, si el conocimiento y habilidades lingüísticas tienen un retraso o un nivel modesto generalizado hasta el nivel medio superior, el conocimiento previo conceptual sobre cómo puede funcionar una LE no puede ser más que precario. Observemos los resultados del desempeño en la materia de español del año 2009 medidos por la prueba ENLACE:

RESULTADOSDE LA PRUEBA ENLACE 2009
Nivel educativo Insuficiente Elemental Bueno Excelente
Primaria 19% 48% 28% 5%
Secundaria 32% 49% 18% 1%
Media Superior 46% 35% 14% 5%

Tabla 3. Estudiantes con aprendizajes en español en primaria, secundaria y bachillerato (ENLACE: 2009)

Los resultados expuestos en la tabla anterior muestran que el tránsito hacia niveles educativos superiores muestra una progresión negativa creciente con un desempeño insuficiente en cuanto las habilidades lingüísticas en español que a nivel bachillerato (educación media superior) es de 46% y elemental en un 35%, que en términos llanos cubre un total de 81% de alumnos con grandes problemas en el manejo de la lengua. Estamos ciertos que si se desarrollase un examen de este estilo para una LE los resultados serían escalofriantes.

Estas cifras muestra que no basta la implantación de un programa de estudios “moderno”, si no se acompaña por un cambio en los profesores, la organización escolar, el contexto social y la perspectiva con la cual los alumnos ponderan el aprendizaje de una LE. Como maestros de inglés hemos escuchado toda clase de comentarios por distintos individuos que demeritan la materia. Observaciones negativas que provienen de todas clases sean padres, alumnos, o peor maestros, tales como: dedícale más tiempo a otras materias más importantes, nada más estudias un rato y la pasas, no sé para que nos piden que estudiemos eso, me caen gordo los gringos, nunca estudio para los exámenes, llego tarde porque el otro maestro me dice que su materia importa más y le vale que usted se moleste.

Más allá de la concepción estereotipada de una añadidura en el programa de estudios o una imposición de autoridades, es necesario debatir el status del aprendizaje de una LE en una dimensión mayor ahora que se vive la globalización y los flujos constantes de intercambios a nivel de profesores y alumnos 14 . Existen posiciones distintas dentro de instituciones hacia el foco de la enseñanza del inglés: como el énfasis en la indagación personal y discusión de la cultura anglofóna; el inglés como idioma de la modernidad, de la comunicación, y de la eficiencia tecnológica; y por último, la posición de resistencia contra la colonialización por medio del Inglés como una forma imperialista (Phillipson: 1992 y Williams 1992).

No obstante, Phillipson (1992: 73) destaca que la enseñanza-aprendizaje del inglés se legitima por un discurso cimentado con hechos que resalta las habilidades superiores de una profesión que ha avanzado enormemente en la pedagogía de la enseñanza de una lengua  15  en los últimos 35 años, que proyecta sus valores morales y filosóficos de interés, más que la orientación de un grupo dominante el cual por medio de la mercadotecnia se autoriza a sí mismo a proporcionar un liderazgo moral, filosófico e intelectual.

Pero más allá de estos debates, sin duda pertinentes para contextualizar de mejor manera este subtema, basta decir que se han hecho esfuerzos por la calidad del sistema educativo, pero han sido de manera aislada, es necesario homologar criterios y evaluar la enseñanza de una LE sobre la base de un comportamiento sistémico, es decir, hacer un escrutinio sobre todos sus componentes como lo muestra el examen ENLACE y lo que se debe hacer para interconectar y potenciar los esfuerzos de cada nivel educativo. Sólo cuando se analiza el tránsito se hace visible el alcance obtenido y el ritmo de aproximación hacia los objetivos proyectados, no basta el programa, ni la firma de la autoridad, ni la evaluación en sí misma. Como coincidieron el secretario de la SEP, José Ángel Córdova Villalobos y el Presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Mario Rueda Beltrán quién expreso: la evaluación será un factor, no el único por supuesto, pero muy importante en el proceso hacia la calidad. (El Universal: 2012)

Así queda a cada institución, examinar la propuesta de la UNESCO expuesta y determinar qué tipo de variables deberán tomar en cuenta y desarrollar indicadores para medir tanto el proyecto como el alcance, acercar más la institución hacia la sociedad civil hacia el trabajo comunitario y trabajar con los otros niveles educativos en un esquema colaborativo y de corresponsabilidad.

En este punto, para finalizar recordemos que un sistema se entiende como una red de componentes interdependientes (conjunto de cosas procesos y personas) que trabajan juntos hacia el logro de una meta o propósito del sistema. En esta inmensa red los distintos componentes deben la colaborar entre todos hacia un logro común donde todo mundo gana.
Por ello es necesario establecer una serie de estándares que homologuen la enseñanza y permitan la verificación y la certificación.

Estándares para certificación

Según el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos (2012) un estándar se puede conceptualizar como un criterio, regla de medida o de los requisitos mínimos aceptables para la operación de procesos específicos, con el fin asegurar la calidad. Como los problemas del sector educativo son multidimensionales, por lo general, se habla de estándares. Éstos señalan sin tintes el comportamiento esperado y deseado en los empleados, se utilizan como guías para evaluar su funcionamiento y lograr el mejoramiento continuo del sistema educativo.

Los estándares se relacionan con el concepto de calidad cuantificable, es decir, una reducción (no eliminación) de la variabilidad sea producto o persona. Sin embargo, Según Harvey y Green (1994); y Hall , Mackay y Norman (1983) nos advierten que la calidad es algo especial, un factor distintivo que no es fácil de definir. En otros términos, existe un porcentaje de incertidumbre cuando se evalúa la calidad dado que la perfección no existe. Bajo esta salvedad, a fin de medir la calidad se necesitan establecer estándares para contar con una referencia que permita identificar oportunamente las variaciones presentadas en el desarrollo de los procesos y aplicar las medidas correctivas necesarias.

Respecto a la  política educativa

Establecer una instancia certificadora en las IEES para la enseñanza de una LE en la educación superior y que no se observe este objeto de estudio como una materia complementaria a las carreras o cómo rubro de acreditación.

Crear una instancia de certificación para LE que se vincule con la SEP, IEES y FIMPES.
Con base en los grados de desempeño lingüísticos internacionales establecer el alcance a obtener de dominio lingüístico para cada nivel educativo.

Realizar un padrón nacional actualizado de todas las instituciones que tienen profesores de una LE que están debidamente certificados.

Realizar un padrón nacional de las escuelas o institutos que imparten cursos de formación de profesores de una LE o licenciaturas en enseñanza de lenguas y que acrediten un proceso de certificación.

Los resultados de ese padrón deberán estar en una base de datos pública actualizada por la SEP en la dirección general de profesiones.

Respecto a la acreditación profesional

Todos los maestros de una LE que estén ejerciendo la enseñanza deben poseer un certificado de maestro de acuerdo con la normatividad de la SEP.

El tipo de certificado expedido deberá indicar el nivel o niveles que ampara.

Aquél que no ostente un certificado válido de profesor de inglés no será admitido en ningún puesto de trabajo. 16 

Respecto a la certificación lingüística

Efectuar en todas las instituciones un registro del grado de domino lingüístico certificado de los profesores de LE inclusive de los nativo hablantes.

Decretar los tipos de evaluaciones lingüísticas aceptadas para todas las instancias.

Establecer una política educativa de certificación periódica o bien aquella que acepte también la certificación no perecedera o en su caso ambas efectiva a todos los profesores de una LE en todos los niveles.

Establecer un mecanismo de revalidación lingüística más ágil en los casos de profesores con el grado de doctor, dado que ellos son sujetos a múltiples evaluaciones.

Poner en marcha cursos paliativos para adquirir el grado lingüístico para la enseñanza de una LE para aquellos profesores que no acrediten su examen impartidos por profesores de alto nivel y eficiencia comprobada.

Respecto a la certificación teórica-metodológica

Establecer una serie exámenes periódicos para profesores sobre enseñanza-aprendizaje de una LE, destinados a cada nivel de enseñanza.

Elaborar cursos paliativos sobre actualización en la enseñanza-aprendizaje de una LE para profesores que no acrediten su examen impartidos por profesores de alto nivel.

Respecto al compromiso institucional (The Australian Institute for Teaching and School Leadership –AITSL-: 2011)

Exhibir una conducta ética acorde con las normatividades establecidas por las autoridades y la escuela dentro y fuera de la institución.

Entender las políticas educativas en distintos niveles (organizacional, administrativo y crítico) en un contexto de corresponsabilidad institucional enfocados al desarrollo.

Participar activamente y colaborativamente en redes de alumnos, maestros y otras instituciones.

Participar activamente y colaborativamente en distintas comisiones institucionales e interinstitucionales necesarias para el funcionamiento organizacional.

Participar en foros profesionales que amplíen el conocimiento y desarrollen la práctica.

Bibliografía

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Dendrinos, B., 1992, The EFL Textbook and Ideology. Athens, N.C. Grivas Publications.
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* Francisco R. Rojas Caldelas: Licenciado en Diseño Industrial por la UAM-A, Maestro en Lingüística Aplicada de la UNAM y Doctor en Educación por la Universidad La Salle.

** Gerardo Quiroz Almaraz: Es tesista de la Maestría en Lingüística Aplicada de la Universidad Nacional Autónoma de México y posee la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido profesor de inglés e italiano en distintas instituciones de educación superior como son la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y la UAM. Sus áreas de interés en investigación son la Enseñanza de una Lengua Extranjera, el Análisis del Discurso y la Sociolingüística.

*** Vida Valero Borrás: Profesora investigadora titular “C” en la UAM-A.  Licenciada en Letras Inglesas por la UNAM y maestría en Aprendizaje Humano de la Universidad de Brunel.

**** Gabriela E. Cortés Sánchez: Licenciatura en Derecho y Maestría en Lingüística Aplicada. Profesora-Investigadora titular “C” tiempo completo en la UAM-A. Coordinadora académica de los cursos Sabatinos de COVI en la UAM-A.

1 Se identificaron y definieron, en orden creciente, los niveles exigibles respecto a conocimientos generales, conocimientos específicos y técnicas específicas que identificarían cinco posibles etapas en la carrera profesional.

2 Si desea visualizar una tabla sucinta de esta progresión consulte el Anexo 1.

3 A nivel nacional e internacional.

4 En el caso de México y por tanto la SEP su certificación abarca a todo el sistema de primarias secundarias e instituciones de educación media superior y universidades de los regímenes público y privado.

5 Es un programa estratégico creado para elevar permanentemente el nivel de habilitación del profesorado con base en los perfiles adecuados para cada subsistema de educación superior. Así, al impulsar la superación sustancial en la formación, dedicación y desempeño de los cuerpos académicos de las instituciones se eleva la calidad de la educación superior.

6 Stern (1983) apunta que estos ejes se debaten en sólo abordar el problema como un problema de tipo pedagógico y no sobre una problemática más profunda que es la adquisición de una LE.

7 Como sucede ante cualquier tipo de evaluación, certificación y revalidación de estudios a nivel profesional.

8 Es capaz de comprender los puntos principales de textos claros y en lengua estándar si versan sobre cuestiones conocidas, sea en situaciones de trabajo, de estudio o de ocio. Sabe desempeñarse en la mayor parte de situacio-nes que pueden surgir durante un viaje por zonas donde se utiliza la lengua. Es capaz de producir textos sencillos y coherentes sobre temas que le son familiares o en los que tiene interés personal. Puede describir experiencias, acontecimientos, deseos y aspiraciones, así como justificar brevemente sus opiniones o explicar sus planes.

9 Positivo o negativo.

10 Dra. En desarrollo Humano cuyas investigaciones están dirigidas a la psicología organizacional, desarrollo humano con énfasis en la condición de experto y el liderazgo.

11 Basta recordar el caso del Dr. Fausto Alzati (1994) ex secretario de Educación Pública y ex Director de CONACYT quien obtuvo estos cargos gubernamentales, sin haber finalizado siquiera la licenciatura, finalizó una maestría sin obtener el grado y ostentaba verbalmente el grado de Doctor en Economía por la Universidad de Harvard sin haber realizado la tesis de doctorado (Olsen: 1994).
En el mismo sentido, Juventino Rodríguez Ramos , Director General de las Preparatorias del Gobierno del DF no terminó una licenciatura (Diario Crónica: 2009).

12 A partir de 1996, la FIMPES desarrolló su proceso de acreditación institucional que, similar al existente en el sistema de educación superior de países como Estados Unidos, se basa en una serie de criterios de calidad, el desarrollo de un auto-estudio institucional que evalúa el grado de cumplimiento de tales criterios y, finalmente, la visita de un grupo de pares de otras instituciones miembros que elaboran un reporte con recomendaciones las cuales, una vez atendidas por la institución, le hacen merecedora de obtener la Acreditación por un periodo definido de tiempo. De las 106 instituciones que a la fecha se encuentran asociadas, 80 (75.5%) están acreditadas y 26 (24.5%) por acreditar (FIMPES: 2012).

13 La Secretaría de Educación Pública ha establecido un "Registro de Excelencia Académica" que se otorga a aquellas instituciones que tengan un mínimo de 10 años impartiendo educación superior con Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) y no tener sanciones en los últimos tres años.

14 En otros términos, hablamos de la movilidad.

15 Es un hecho la adopción del enfoque comunicativo en distintas partes del globo para el aprendizaje del español como lo es también la materia de español con propósitos científicos derivadas de las propuestas del aprendizaje del inglés.

16 El estándar educativo en Japón es tan severo que aquél que se haya visto envuelto en la contratación de un pro-fesor no acreditado y el profesor en cuestión son juzgados bajo el código penal vigente. (OCDE: 2002:52).

 

 

Reserva de Dererchos-INDAUTOR: 04-2010-060210103400-203
ISSN 2007-5480